¡El futuro de tu hijo es ahora!

Desde la Edad Media las madres y los padres han tratado de planear el futuro de sus hijos. Se interesan y se preocupan por lo que les pueda ocurrir. En cierta medida quieren controlar su individualidad y su futuro. Esto antiguamente era una necesidad social, pero después de la segunda guerra mundial la seguridad social y económica se extendieron, empezó un período de prosperidad financiera y el mantra paternal cambió: “¡Todo lo que nosotros queremos es que seas feliz!” Y desde el comienzo del siglo XX, las ambiciones sociales de padres y madres han ganado una importancia significativa, tanto que la necesidad de preguntarnos algunas cuestiones fundamentales y éticas se ha quedado rezagada. ¿Qué rol juegan los niños en la vida de las madres y los padres y en la suya propia? Las ambiciones y los planes de padres y madres a menudo son contradictorios y confusos, y el impacto negativo que esto tiene, podría ser prevenido en cierto grado, si se enfoca la calidad de las interacciones y la vida de los niños en el aquí y el ahora.

¿Qué quieres como madre o padre?

¿Quieres simplemente que tu hijo sea feliz? ¿A menudo piensas acerca de la educación y la carrera de tu hijo? ¿Cuáles son tus preocupaciones más grandes? ¿Qué sueños tienes para el futuro de tu hijo y en que medida tus sueños influyen la vida de tu hijo? ¿Qué tan importante es para ti que tu hijo llegue a ser una persona competente y saludable?

Necesitamos recordar y reconocer que tener hijo es un proyecto egoísta. No tenemos hijos. por su propio bien. Sino con el deseo de que sus vidas enriquezcan la nuestra. Cuando nacen nuestros hijos, nuestro egoísmo afortunadamente disminuye y nuestro interés en su cuidado crece. Como padres y madres nuestras actitudes se pueden mover entre dos extremos: “¡Tu eres mi hijo y Yo decido!” y “¡Mi hijo es mi vida!” Y entre estas dos posturas hay madres y padres con actitudes intermedias.

No importa cómo es tu hijo y qué clase de sueños y angustias te preocupan como madre o padre, hay muchas cosas que puedes hacer bien y aún más en las que te puedes equivocar. Hay sin embargo, un propósito general para tu interacción con tus hijos, que aplica tanto en el hogar como en las instituciones. La mayoría de las madres y padres desean que sus hijos, a la edad de veinte años sean físicamente saludables y tengan un nivel sólido de competencias psicosociales, de modo que hayan desarrollado la habilidad de ser ellos mismos y de relacionarse con otros.

Este objetivo es igualmente importante en relación a niños nacidos saludables, físicamente capaces, con una enfermedad crónica, una inhabilidad, ricos, pobres o bajo cualquier otra circunstancia. Es un prerrequisito para poder aprender en la escuela, o en la vida misma. Este es el mecanismo de defensa óptimo contra cualquier clase de peligro o riesgo que pueda presentar el futuro. Esta es también la mejor manera de prevenir la adicción, el abuso, la violencia, los desórdenes en la comida, etcétera. Es mucho más efectivo que el establecimiento de límites, reglas, castigos, la moral, los juicios, o cualquier otra forma tradicional de prevención.

En general, aun estamos lejos de alcanzar este objetivo. Los adultos y los niños lo están haciendo hoy mejor que nunca, en muchos sentidos. Sin embargo, cuando se trata de nuestra salud social y psicológica, tanto como de nuestras competencias vitales, la mayoría de nuestros esfuerzos han sido en vano. Las estadísticas hablan por si mismas. El abuso y la dependencia están en aumento, y también el número de niños, jóvenes y adultos bajo tratamiento psiquiátrico. El consumo de antidepresivos, píldoras para dormir y otros productos relacionados al bienestar psicosomático están siendo catastróficamente altos. Y a esto se añade el hecho de que nuestros servicios sociales y de salud son cada vez más costosos – a pesar de que son cada vez menos efectivos. El sueño de tener una sociedad del bienestar que cuide de nuestra salud y nuestra calidad de vida se ha transformado en una pesadilla. La única solución viable es la responsabilidad personal.

¿Qué podemos hacer?

El mecanismo de defensa óptimo como se mencionaba antes consiste en los siguientes componentes:

1. Una relación saludable con nosotros mismos y la experiencia de que somos de valor para las personas que amamos.

2. El sentimiento de que estamos bien y de que merecemos ser amados exactamente de la manera que somos, aquí y ahora.

3. Tener una autoconfianza fuerte. Es decir que se nos brinde la oportunidad de vivir plenamente y desarrollar al máximo nuestro potencial a nivel intelectual, emocional y físico.

El desarrollo de estas cualidades se gesta en el contexto familiar. Las instituciones educativas tienden a enfocarse en el futuro, sin embargo, es importante enfocar el aquí y el ahora, ya que esto aumenta el aprendizaje de niños y niñas. Pero tradicionalmente las instituciones están centradas en el desarrollo de nuevas habilidades, relacionadas con diversos haceres, pero no con el ser.

Un problema serio para los niños y las niñas en la actualidad, es que los padres y las madres tratan de copiar las técnicas usadas por los maestros. Y se dedican a generar estímulos externos – aún durante el tiempo en el que los niños deberían estar jugando y creando. Muchas madres y padres se esfuerzan por generar entretenimientos continuos a través de la TV y el cine o nuevas actividades educativas y como resultado, los niños están siendo sobre estimulados. Ellos no han aprendido y no saben, cómo encontrar el camino de regreso a su centro personal – que es donde habita la creatividad genuina. Esto también es un problema para muchos adultos. El resultado es un exceso de estrés innecesario que se traduce en problemas psicosomáticos y en los llamados “problemas de comportamiento”.

Si las madres y los padres, además de esto, tienen una serie de ambiciones – centradas en el futuro – dos cosas van a pasar:

1. La primera es que se genera un alto nivel de estrés. Los niños pueden tolerar mucho más estrés que los adultos pero únicamente si han aprendido a relajarse y desestresarse. Esto requiere experiencia y la habilidad de poner atención a lo que pasa en el interior. Actualmente a esto se le llama “Mindfullness”.

2. La segunda, que es igualmente importante para la salud y el desarrollo de los mecanismos de defensa psicosomáticos, tiene que ver con lo que sienten en esas circunstancias los niños: “¡Cuando los adultos a mi alrededor parecen continuamente preocupados por el próximo paso de mi desarrollo, yo siento que no estoy bien tal y como soy!”

Esto obstaculiza el desarrollo de una autoestima saludable. Y esta es mucho mas importante como mecanismo de defensa que la autoconfianza que se adquiere a través del aprendizaje de habilidades en el hacer. Es especialmente importante para niñas y niños que se sienten diferentes por cualquier razón.

Irónicamente, esto significa que las ambiciones y los objetivos que tienen los padres y las madres para sus hijos, serán, en la mayoría de los casos, la razón directa de porqué esos objetivos no se satisfarán.

Irónicamente, esto significa que las ambiciones y los objetivos que tienen los padres y las madres para sus hijos, serán, en la mayoría de los casos, la razón directa de porqué esos objetivos no se satisfarán. Basta con preguntar a cualquier deportista, artista o CEO de más de 45 años si su autoconfianza y sus símbolos de estatus han enriquecido su vida, su paternidad, su maternidad o sus relaciones. La respuesta será un resonante “¡No!”.

No es sorprendente que haya algo de confusión entre las madres y los padres – los mensajes y las advertencias de los expertos son a menudo muy contradictorios. Un día, la escuela y la educación son lo mas importante, al siguiente día es la nutrición, después es la adaptabilidad, las reglas acerca del alcohol, y así sucesivamente. El mundo está lleno de los supuestos “expertos”, quienes saben mucho acerca de muy poco, y dejarse orientar por ellos, no es de mucha ayuda. Otro problema crítico es que nuestros políticos, o en su lugar, los distintos departamentos gubernamentales, no se comunican entre sí o no se toman la molestia de coordinar y considerar sus mensajes, y el impacto que estos tienen.

En el caso hipotético de que los departamentos gubernamentales (responsables de la nutrición, la salud, los niños, la familia, etc.) se reunieran para ponerse de acuerdo, rápidamente se darían cuenta de que su gasto no tiene mecanismos de control cualitativos. Los mensajes que ellos comunican destruyen la creatividad, la felicidad y la salud general de muchos niños. Y como si esto fuera poco, también instalan gran cantidad de nerviosismo y estrés en muchas familias, con serias consecuencias para todos. Ninguna de nuestras oficinas de FamilyLab en los diferentes países donde trabajamos se ha topado con un gobierno donde esta clase de cooperación exista. Esto nos está costando muchísimo dinero.

Últimamente, se insta a los padres y las madres a crear unidad en las vidas de sus hijos. Esto no es necesariamente una cosa mala, pero sería preferible si los políticos y los funcionarios públicos ofrecieran mas apoyo.

No importa a quién preguntemos, sean neurobiólogos, científicos de la salud y el bienestar, de las humanidades, la pedagogía, o la psicología del desarrollo, todos ellos dicen lo mismo:

“La mejor manera de asegurarse calidad de vida es viviendo en el aquí y el ahora.” No hay nada malo con establecer objetivos o con seguir los propios sueños, pero con la conciencia de que sin la posibilidad de descanso que ofrece al espíritu, al alma y al cuerpo, el hecho de vivir en el presente, muy pronto las cosas irán mal. Las actuaciones extraordinarias requieren la habilidad de enfocarse en el aquí y el ahora exactamente de la misma manera, que las buenas relaciones personales requieren una gran capacidad de atención y presencia.

Ideas prácticas.

Actualmente los niños están demasiado expuestos a la “educación”. La consecuencia obvia de esto es que la educación tiene menos y menos impacto y se vuelve irrelevante – incluso contraproducente. Los niños han vuelto a ser la herramienta con la que las madres y los padres tratan de crear una imagen publica y personal positiva. Aproximadamente el 50% de los niños están sujetos a las necesidades de sus padres y madres, mientras que la otra mitad se resisten a esto como pueden, de ahí que el porcentaje de niños con la llamada “rabia sin motivo” o “síndrome de oposición desafiante (ODD)” está en aumento.

¿Por qué algunos niños oponen resistencia y se enfadan? Esto ocurre porque los adultos les dan a entender lo siguiente: “¡Si no fuera por nosotros, tu padre y tu madre, nunca serías una persona apropiada!”. Una declaración fundamental de desconfianza respecto a las habilidades naturales de los niños, y a su deseo de cooperar, y otro intento de controlar su futuro. Hoy en día la mayoría de los adultos no muestran mucho interés en qué y cómo piensan y sienten realmente los niños. Están más interesados en qué y cómo deben pensar y sentir. Y cuando esto se complementa con elogios y declaraciones de amor en el plano verbal, la autoestima de los niños se debilita. Muchos de ellos desarrollan indefensión aprendida por esta razón.

1. La solución es tan simple como complicada. Dedica tiempo a tu hijo – preferiblemente sin los llamados “juguetes educativos”. No es necesario decir nada. Siéntate en silencio y observa, lo mas seguro es que aprendas algo nuevo acerca de él o de ella. No le enseñes ni trates de ser educativo – simplemente toma conciencia de quién es esa persona que tienes en frente, desde un lugar muy personal, y verás desplegarse un nuevo mundo.

2. Cuando tu hijo diga: “¡Estoy abuuuuurrido!” no te preocupes. No hay razón para sentirse culpable o presentar un catálogo de opciones e ideas – de todas formas serán rechazadas. Con una sonrisa amistosa le puedes decir: En hora buena amigo. Va a ser muy interesante ver como resuelves este problema”. El aburrimiento durará como mucho veinte minutos – el tiempo que necesitan las personas para dejar de atender a los estímulos externos y reconectarse consigo mismas y su propia creatividad. A modo de ejemplo: Qué ocurriría si cuando sentimos agitación interna – que es lo que los niños llaman “aburrimiento”– apagáramos el teléfono, el computador y la televisión….

3. Cuando acompañes a tu hijo a la cama y puedas tener unos minutos tranquilos para compartir con él, háblale a cerca de tu día, no le preguntes por del suyo – veras como te empezará a hablar automáticamente de sus experiencias del día. En lugar de dirigir la actividad cuando juegas con tu hijo, dejale llevar la iniciativa.

4. No hay razón para tener miedo de los silencios o las pausas – esto nos ayuda a crear la atmósfera necesaria. Trata de ser menos responsable, lo que significa ser menos sobre-responsable. Lo que tu piensas con respecto a tu responsabilidad como madre o padre, muchas veces interfiere con una conexión real con tu hijo. Si lo que quieres es desarrollar una relación personal, es necesario exponerse y ser vulnerable.

Cada minuto y cada hora que dediques a interactuar con tu hijo de esta manera, fortalecerá sus mecanismos de defensa psicosomáticos. Como resultado, no será necesario que te preocupes por su futuro, porque estarás construyendo una relación saludable y fuerte. Y esto es bueno para todos, mucho mejor que cualquier idea o medida preventiva que podamos idear o implementar.